Pr. Louder Garabedian (en la imagen en el centro) durante el Encuentro Interreligioso.
El martes 14 de abril, el pastor Louder Garabedian, presidente de la Alianza Evangélica CREU, miembro pleno de AEL en Uruguay, participó en el “Encuentro Interreligioso: Diálogo entre Estado y Comunidades de Fe», realizado en el Salón de Actos de la Presidencia de la República.
La actividad contó con la presencia del Presidente de la República, Yamandú Orsi, junto a autoridades nacionales, y reunió a diversos referentes religiosos en torno al aporte de la fe al desarrollo social.
Durante la jornada, Garabedian integró la mesa principal como orador, donde expuso sobre el rol social de la iglesia evangélica en el país, destacando su presencia activa en distintos sectores vulnerables de la sociedad.
En su intervención, el pastor subrayó que la iglesia cuenta con una amplia red territorial y recursos humanos que le permiten actuar de manera directa en áreas como centros de rehabilitación, hospitales, cárceles, merenderos y asistencia comunitaria. Enfatizó que se trata de un trabajo constante, basado en acciones concretas más que en discursos.

Asimismo, resaltó que la labor evangélica llega a contextos donde otros actores no siempre están presentes, brindando no solo ayuda material, sino también contención espiritual que se traduce en apoyo social.
Garabedian también hizo hincapié en la importancia del trabajo conjunto con el Estado, mencionando la articulación con intendencias y el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), lo que permite potenciar el impacto de estas acciones en beneficio de la población.
Uno de los puntos más destacados de su discurso fue su reflexión sobre el impacto que tendría la ausencia de esta labor: advirtió que si la asistencia evangélica se detuviera incluso por un corto período, las consecuencias sociales serían inmediatas y significativas, afirmando que este trabajo es imprescindible.
Finalmente, el pastor reafirmó el compromiso de la iglesia evangélica de continuar colaborando con las autoridades, poniendo a disposición sus recursos humanos y logísticos para contribuir al bienestar común.
El encuentro reafirmó el papel de las organizaciones religiosas como actores relevantes en el tejido social, especialmente en contextos de vulnerabilidad.

