La OEA acusó recibo ante la Declaración de AEL sobre Vida, Familia, Libertad de Conciencia, Libertad Religiosa y Educación con valores

El pasado 26 de diciembre fue enviada una carta al Señor Luis Almagro Lemes, Secretario General del Departamento de Asuntos Internacionales (DAI) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), al Embajador Cristóbal Valdés, Observador Permanente por España ante la OEA y a cada uno de los representantes permanentes de cada país que compone la Alianza Evangélica Latina (AEL) con el fin de presentar la Declaración de Bolivia – Luz a las Naciones, redactada en el marco de la la V Asamblea General de la Alianza Evangélica Latina, el pasado mes de Octubre.

La carta resume y puntualiza la postura de las alianzas evangélicas de 22 países que integran la AEL, y que representan a más de 100 millones de evangélicos latinos. Los tópicos se circunscriben en temas como Vida, Familia, Libertad de Conciencia, Libertad Religiosa y Educación con valores, donde se enfatizó que “la opción por los menos favorecidos y vulnerables, desamparados, pobres, olvidados, discriminados, personas en riesgo, enfermas, desplazadas, perseguidas, etc., debe ser nuestra prioridad”.

Además la Alianza Evangélica Latina fue contundente en fijar posición al afirmar que, “no es aceptable que se promulguen normas que pretendan restringir la proclamación y práctica pública de nuestra fe. Nuestra misión es comunicar las Buenas Nuevas de Salvación en Jesucristo a todas las naciones, e instruyendo a quienes profesan nuestra fe en el marco de la libertad religiosa”.

Presentamos un resumen de la Declaración que se puede leer en su totalidad clic aquí.

“Declaramos, como representantes y embajadores de la pluralidad evangélica, de Iberoamérica, como ministros de paz y reconciliación, agentes de transformación y la representación de la voz de millones de familias y comunidades de Iberoamérica, que:

La VIDA, desde la concepción hasta la muerte natural, es el regalo más precioso que Dios nos ha dado. Respetarla, cuidarla y defenderla es un deber fundamental de toda persona, familia, iglesia, institución y Estado constituido en esta tierra.

El aborto es una problemática que afecta a la sociedad y atenta contra la vida, indefensa e inocente, estableciendo una cultura de muerte contraria a la dignidad humana. Como Iglesia y sociedad debemos propiciar alternativas ante este mal que nos aqueja.

Como Iglesia evangélica proponemos dignificar la vida mediante acciones tales como la prevención, la fidelidad, la adopción, una saludable educación sexual y la lucha contra todo tipo de agresión.

La FAMILIA natural es la base fundamental de toda sociedad, siendo el matrimonio entre un varón y una mujer biológicamente nacidos como tales, el diseño original de Dios para la familia y la perpetuidad de la raza humana.

El diseño de Dios, que establece el respeto y la complementariedad entre el hombre y la mujer, contrasta con las distorsiones provocadas por el machismo y el feminismo. Una sociedad y un Estado que no protege a ultranza los valores de la familia están poniendo en riesgo la estabilidad de la sociedad, descuidando su núcleo fundamental.

La educación con principios y valores bíblicos, es un derecho primario e indelegable de los padres de familia y debe ser ejercido responsablemente en el período de formación de sus hijos, tanto en la niñez como en su adolescencia, a fin de proveer un elemento fundamental en el desarrollo integral del menor.

La formación de las nuevas generaciones es nuestra alta responsabilidad cristiana evangélica y no puede dejarse en manos de estructuras y/o movimientos que atentan contra los valores esenciales.

Las LIBERTADES FUNDAMENTALES, entre ellas la LIBERTAD DE CONCIENCIA y LIBERTAD RELIGIOSA, son inherentes a la naturaleza humana.

Garantizadas por nuestras constituciones políticas y la Declaración Universal de Derechos Humanos. No pueden ser ignoradas, reinterpretadas arbitrariamente o afectadas por otras leyes, normas o resoluciones que responden a concepciones o modelos ideológicos contrarios a estos principios universales y fundamentales.”

El viernes 28 de diciembre de 2018, Maria Constanza Bustillo Bonasso, funcionaria en la Oficina de la Secretaría General de la OEA dio acuse de recibo de esta importante declaración, marcando un precedente inédito.